Texto seleccionado por Alvaro Debenedetti:
A tí...
A tí, que todavía no te has dado cuenta.
A tí, que no le has echado el ojo a tu alrededor cotidiano...
Mira lo que ves, mira lo que tienes. Corre por la arena y los médanos hasta llegar al escondite del cíclope y admíralo; él, imponente, te espera, te observa con su ojo inquieto, plantado allí, con su historia a cuestas, el faro Querandí, nuestro, tu Faro Querandí, te espera.
Y si no, desvía tu camino y contempla la obra maestra del mejor pintor, del más famoso; está ante tus ojos, mil verdes se mezclan en pinceladas inquietas, van, vienen, suben, bajan.
Zumbidos ensordecedores de pinos y cipreses llegan a tus oídos como una música encantadora...
Aspira el perfume de los eucaliptos florecientes y llénate los pulmones y el alma de aromas vivos...
Y luego, carga un maletín, llénalo de admiración, de embriaguez, de satisfacción, pónle un poco de ese ...¡Ay, Dios mío que has hecho! y ven a la playa, disfruta de lo que nos ha dado la naturaleza, oye el susurro de las olas que te cantan al oído, deja que el viento te golpee el alma, el corazón, y mira las olas rompiendo y arrastrando espuma blanca, imagina cuánta vida hay allí dentro y levanta tu mirada al cielo y agradece por haber echado tus raíces en esta Villa, llénate de orgullo al decir: ¡soy geselino!
Ricardo José Aberastegui, 14 años
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